48 horas en Campo de Borja

Campo de Borja es una de las principales comarcas vitivinícolas de nuestra comunidad autónoma y un destino imprescindible para los aragoneses amantes del enoturismo. Gracias a los esfuerzos de la Ruta de la Garnacha es posible realizar decenas de actividades que unen vino y aventura para disfrutar de un fin de semana diferente.

El sábado tocaba madrugar para llegar pronto a nuestra primera parada en la ruta. Queríamos comenzar el fin de semana haciendo senderismo por un camino menos habitual dentro del Parque Natural del Moncayo, dejando el más conocido para un futuro viaje por la comarca de Tarazona. Realizamos una exigente ruta hasta las Peñas de Herrera para la que hay que estar bien preparado físicamente, ya que son más de 4 horas de camino desde la salida en el pueblo de Talamantes. Las personas interesadas en la flora también pueden disfrutar de decenas de plantas muy originales que son difíciles de encontrar en otras zonas. Desde las Peñas se divisan unos paisajes espectaculares en los que se muestra el Campo de Borja en todo su esplendor, pudiendo distinguir algunos de los principales viñedos de la comarca mientras nos tomábamos un bocadillo en la cima.

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Tras una intensa caminata fuimos directos al hotel para darnos una merecida ducha. Para este viaje nos quedamos en el Molino de la Hiedra en Albeta, aunque en el propio Borja también es bastante popular Los Jardines del Plaza. Los dueños eran muy agradables y nos trataron como si fuéramos de la familia en una casa rural algo apartada, ideal para olvidar el ruido de la ciudad. Tras una siesta tocaba asistir a uno de los eventos organizados por la Ruta de la Garnacha para el fin de semana, Aquagarnacha. Inicialmente pensamos en ir a una de las bodegas, pero vimos este evento en Facebook y decidimos ver de qué trataba, dejando el otro plan para el día siguiente.

Los jóvenes de la zona pudieron participar en distintas actividades en la piscina de Borja, mientras los mayores esperábamos nuestro turno para una cata informal en la que probamos 6 vinos distintos de la D.O Campo de Borja, bajo la guía del secretario del Consejo Regulador. Nos gustó mucho porque las explicaciones iban enfocadas a personas con poca experiencia en el mundo del vino, así que nos dejó con ganas de seguir adentrándonos en esta cultura tan especial. El vino nos dio hambre y acudimos a cenar a uno de los restaurantes más conocidos de Borja, la Bóveda del Mercado. El maridaje entre comida, vino y entorno fue ideal, en un ambiente perfecto para parejas. Acabamos el día en la plaza mayor del pueblo tomando unos vinos con gente de la zona, con los que hablamos de la vendimia y del trabajo en el campo. Una experiencia difícil de encontrar en la gran ciudad.

A la mañana siguiente pasamos a la comarca de Tarazona para visitar Vera del Moncayo, el pueblo donde se encuentra el famoso Monasterio de Veruela. Este año es muy especial para el edificio, ya que en él se celebró el Concurso Garnachas del Mundo, que por primera vez se organizaba fuera de Francia. Con una mezcla de estilos arquitectónicos donde destaca el románico y el gótico, esta antigua abadía cisterciense es quizás uno de los mayores secretos de la provincia de Zaragoza. Además en el propio recinto pudimos visitar el Museo del Vino de la D.O Campo de Borja para conocer un poquito más sobre las distintas bodegas que la componen, y las bondades del vino y su cultivo en la región.

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Seguimos la ruta por otra “obra de arte” que ha dado la vuelta al mundo. En este caso no se valoró tanto su calidad artística, sino su originalidad. El Ecce Homo de Cecilia Giménez se ha convertido por méritos propios en la restauración más conocida del planeta, y la visita al Santuario de la Misericordia es obligada en una ruta por Campo de Borja. En el edificio se puede ver un mapa con chinchetas de los lugares de origen de los visitantes, habiendo gente de China, Brasil o Australia. ¡Increíble! Nadie comprende todavía este fenómeno que ha traspasado fronteras

Después fuimos a comer al Rodi de Fuendejalón, un restaurante conocido en toda la región por sus especialidades de garnachas, como los mazapanes o la sal. El menú incluía este tipo de uva en distintas variedades, ya fuera acompañando a la migas o en un delicioso sorbete. Nos fuimos con la promesa de volver, eso sí, llevándonos a casa un bote de “garnachicos”, la especialidad de la casa, que han salido recomendados en el Heraldo de Aragón y en el telediario de Televisión española.

Ya metidos al 100% en el mundo del vino decidimos llevarnos a casa distintas botellas de la tienda de Bodegas Aragonesas para poder continuar con el aprendizaje en casa. El packaging del Azzulo es el que más nos llamó la atención, así que estábamos deseando volver a casa para probarlo en una cena con amigos. En la Ruta de la G

arnacha una bodega está de “guardia” cada fin de semana para poder visitarla. Ese día vimos que Bordejé fue la elegida, así que decidimos pasarnos para conocer más a fondo el proceso de fabricación del vino. Nos encantó la explicación que en todo momento fue acompañada con los mejores vinos de la tierra. Vimos las viñas, el almacén… un recorrido muy completo y muy entretenido gracias al desparpajo del dueño de la bodega, un verdadero genio.

Todavía no era hora de cenar, pero nos habían recomendado un restaurante muy bueno en Fuendejalón, que no quisimos dejar de visitar, así que hicimos el esfuerzo. El Churro debe su nombre a uno de los joteros más famosos de Fuendejalón, y se encuentra en un sótano espectacular, ideal para ir con un grupo de amigos. La comida mantuvo el nivel del fin de semana, especialmente buenas las judías blancas. Sustituimos el vino por el agua para poder hacer el viaje de vuelta sin ningún problema, y a las 21 de la noche estábamos saliendo de vuelta para Zaragoza.

Vivimos un fin de semana genial de introducción al mundo del vino en una región totalmente volcada con el enoturismo. Sin embargo, comprobamos que hay vida más allá de las viñas en Campo de Borja, aventura, muy buena comida y monumentos para dejarte boquiabierto. Un maridaje perfecto para 48 horas de ensueño que nos dejaron con ganas de más.

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